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Al igual que muchos niños de nuestra generación, mi hermano y yo crecimos con las películas de Spielberg. Con la música de John Williams. Extraterrestres, robots, fantasmas, Hobbits. El cine ha sido y es el medio con el que descubrir y contar historias.

Éste no existiría sin la pintura, la poesía, la música, la ciencia, la danza o la fotografía. Y es la mezcla de todas estas artes en una combinación perfecta. 

1917, de Sam Mendes, se describe en el mismo prisma en el que el pintor Francisco de Goya veía la guerra. Como un desastre entre los hombres y el fracaso de la cordura. En definitiva, la brutalidad revelada a la humanidad con la muerte y el desastre. 

Echando la vista atrás, esta visión Goyesca, cruda y verdadera de los impulsos humanos ha sido soterrada por el cine en los últimos veinte años. Siendo sustituida por una violencia sin análisis. Tan sólo malos y buenos, enfrentándose sin más. Tiros, explosiones, golpes, efectos visuales. Y una larga lista de elementos que han ido asentándose a través de las generaciones, dando como resultado un cine bélico, (o anti belicista según encarte), muy pobre. Por eso las mejores películas bélicas pretenden ser anti belicistas y abandonar el discurso simplon de caer en el patriotismo.

Apenas unos pocos decidieron abandonar el sendero. Arriesgarse y adentrarse en lo inexplorado, o al menos mostrar algún respeto a la verdad. El cine no es una mentira, mentira es no hacer que una película sea creíble, aún describiendo lo insólito.

Denis Villeneuve, por ejemplo, con su saga Sicario. Hace estremecer al espectador con su crudeza. Llevando la violencia de los cárteles mexicanos al cine. 

Spielberg, con Salvar al soldado Ryan o La lista de Shindler muestra una visión nítida, que quiere huir de la distorsión, de la mentira. Mostrando lo mejor y lo peor de nosotros. El deber, el honor, custionarlo. La valentía, la cobardía. El valor y el miedo. Las cloacas mas aterradoras de la oscuridad humana y la luz.

Como aquella escena de “Dunkirk“, de los hermanos Nolan. En la que los aviones de la Luftwaffe descienden hacia las playas de Dunkerque, donde cientos de soldados esperan ser evacuados.  Todos entran en pánico, solo un soldado levanta su fusil y abre fuego contra aquellos aviones que pretenden matar a cientos de soldados. Esa escena es absolutamente brillante. 

Volviendo a 1917.  En aquella escena en la que empieza a verse al avión a través de los maderos de aquel granero supe que iba a presenciar algo memorable. Lo supe por el silencio. Sólo se oía aquel avión cayendo hacia el suelo, derribado. Y puesto que sería en plano secuencia cabía la posibilidad de que surgiera algo interesante de aquello. Yo lo habría hecho, pero como ya digo. El cine ha perdido espectáculo. Sin embargo aquí Sam Mendes con esta escena me dejó boquiabierto. Realmente disfruté como un niño. Esta escena pasará a la historia. Compartiendo pole con aquella escena mítica de Con la muerte en  los talones.

Partiendo de que para mí 1917 es magistral, y que me fascina la idea de simular haber sido rodada en un solo plano secuencia, un fragmento que sé que quedará en mi memoria para siempre; es cuando la cámara comienza a alzarse por encima de aquel soldado muerto, saliendo a través de una ventana de aquella habitación y adentrándose en la noche. Cuando la música de Thomas Newman alcanza una belleza a la altura del barroco o los compositores rusos de los siglos pasados. Y la luz a través de las ruinas de ese lugar con una fotografía épica a cargo de Roger Deakins nos regala uno de los fragmentos más bellos de la historia del cine. De nuevo siento una inmensa gratitud de haber presenciado esta película. 

Insisto en que 1917 no es una pelicula bélica. Como tampoco lo es La delgada línea roja de Malick. La guerra queda muy al fondo y se describen otros elementos más profundos. Ratas, muertos en el barro, silencio, alambre de espino. Todo eso se nos muestra. Sin embargo al mismo tiempo invita al espectador a indagar entre lo que realmente fluye a través del hombre e invita a la reflexión. Y bajo toda esa maraña confusa para nuestros sentidos, se haya la humanidad,  o la falta de ella. La luz y la sombra. La vida y la muerte conviviendo. 

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